
La properidad de las naciones crece y depende fundamentalmente de la capacidad que los sectores productivos de cada país tengan para innovar, para crear
¿cómo es que las naciones desarrollan esa capacidad para innovar?
Pues, tanto las naciones, las empresas, como los individuos desarrollan tal capacidad para innovar cuando se ven obligadas por las circunstacias o hacerlo. Asi, cambios culturales, cambios en las estructuras económicas de países con los que se comercializa, cambios políticos en grupos de países, nuevas invenciones, nuevas tecnologías, todos esos cambios y muchos más, constituyen retos que obligan a las sociedades a las empresas y a las personas a evolucionar a cambiar a mejorar, a mirar hacia adelante y buscar soluciones mejores para sus problemas, para sus realidades.
No cambiar, no tratar de mejorar continuamente, lleva a las sociedades, así como a las empresas y a las personas a estancarse, a quedarse atrás en la carrera de la vida. Una carrera que, dicho sea de paso, no tiene pausa ni descanso, aún cuando algunos de nuestros líderes nos hayan querido vender la autarquía al vivir encerrados en nosotros mismos sin mirar lo que pasa a nuestro derredor como el camino hacia el futuro.
La constante evolución de tecnologías y ciencias, crea un cambio en el orden de nuestras vidas y en todo cambio debe tomarse en cuenta lo educativo como factor fundamental en salvaguarda de nuestros principios empresariales partiendo de una economia planificada, crear una sociedad no es tarea puramente científica, sino de actitudes humanas fundadas en los derechos humanos, es necesario que existan centros de producción y desarrollo técnico, científico y humanístico.
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