Liderazgo

BENJAMIN FRANKLIN

Plan para alcanzar la perfección moral

Por aquella época concebí el atrevido y arduo proyecto de alcanzar la perfección moral. Deseaba vivir sin cometer faltas en ningún momento, queria vencer a todas las cosas a las que podían conducirme las inclinaciones naturales, la costumbre o las amistades. Si sabía o creia saber qué era lo bueno y qué lo malo no veía por qué no podía hacer siempre lo uno y evitar lo otro. Pero pronto me di cuenta de que habia emprendido una tarea más difícil de lo que me habia imaginado. Mientras concentraba mi atención para evitar una falta incurría frecuentemente en cualquier otra: el hábito se aprovechaba de la falta de atención y a veces las inclinaciones eran demasiado fuertes como para que la razón pudiese privar sobre ellas. Finalmente llegué a la conclusión de que la simple convicción mental de que era conveniente ser completamente virtuoso, no basta para evitar nuestros deslices, y que antes de que podamos confiar en una conducta de firme y uniforme rectitud, es preciso acabar con los hábitos contrarios y adquirir y establecer otros perfectamente buenos. Con este objeto ideé el siguiente método.

En las diversas enumeraciones de las virtudes morales que habia hallado en mis lecturas, había visto que la extensión de los catálogos dependía del número de ideas que cada escritor involucraba en las denominaciones. La templanza, por ejemplo era limitada por algunos al comer y al beber, mientras que a otros extendían su alcance a todos los demás placeres, apetitos, inclinaciones o pasiones corporales o mentales, incluyendo hasta la avaricia y la ambición. Para ser claro me propuse usar muchos nombres de virtudes todo lo que en aquella época se me ocurrió necesario o deseable, y agregué a cada nombre una pequeña aclaración, que expresaba completamente el alcance que daba a ese término.

Los nombres de las virtudes con sus respectivas notas, eran: templanza, silencio, orden, resolución, frugalidad, trabajo, sinceridad, Justicia, moderación, limpieza, tranquilidad, castidad, humildad.

«Quizá el gobierno necesita a grandes líderes tanto como a la democracia» dijo Lord Bryce. Los grandes líderes demócratas son visionarios tienen instinto para el futuro de sus naciones. A través de su capacidad de persuación. Ellos ganan el consentimiento de su gente en 1941 había sólo una docena de estados democráticos en la tierra. Pero los grandes líderes emergieron a tiempo por la causa democrática. Los historiadores miran atrás en el siglo más sangriento y ven gustosamente al presidente número 32 de los Estados Unidos, como el líder responsable de la movilización de las energías democráticas y de fe, primero contra el colapso económico y luego contra el terror militar. Roosevelt fue el más amado y el más odiado presidente norteamericano del siglo XX, amado porque peleó por la gente común, por los «hombres olvidados», por el tercio del país sin hogar, sin ropa y sin salud.

MARTIN LUTHER KING

Cada ciudad tiene en los Estados Unidos una escuela que lleva su nombre y generalmente se encuentra en vecindarios negros, esto prueba cuánto es recordado y querido.

El movimiento al que pertenecía King, libró a los negros de la segregación. El mundo blanco norteamericano le tiene la más grande deuda, la liberación del peso más vergonzoso de américa, siglos de hipocresía sobre el racismo. Esto fue posible gracias a King y al movimiento que lideró.

Negros y blancos marchaban detrás de él por las vastas regiones de los estados Unidos. King fue un predicador que leía la Biblia donde idealizó el camino hacia la libertad, inspirado en la historia de los israelitas del Antiguo Testamento. Ser un Ministro religioso no sólo le puso a King el toque de espriritualidad a las masas negras sino que también sentó las bases para la iglesia negra, que ahora es una de las instituciones más fuertes e independientes de América.

Un dia dijo «yo tengo un sueño que mis cuatro hijos vivan en una nación donde no sean juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter», son usadas por quienes siguen luchando por la igualdad de razas.

King advirtió «Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la constitución y la declaración de independencia, firmaron una nota promisoria donde cada americano era heredero. En lugar de respertar esta sagrada obligación, América le dió a la gente negra un cheque malo, un cheque que fue devuelto, marcado por fondos insuficientes» estas fueron las palabras de un profeta, un hombre demandando justicia no sólo en el futuro, sino acá y ahora.

Alguna vez Jhon F. Kennedy pronunció en uno de sus discursos lo siguiente: «No preguntes qué puede hacer tu país por tí, preguntate que puedes hacer tú por tu país». El objetivo que buscaba, el entonces presidente norteamericano, era el hacer reflexionar a sus compatriotas sobre las necesidades de aunar esfuerzos que a la postre redundarían en un beneficio mayor al que ellos esperaban.

Esta frase se ha vuelto famosa y se aplica en la actualidad para muchos casos, y trayéndola a nuestra realidad podriamos preguntarnos ¿ Cuál es la actitud que estamos asumiendo en este instante? ¿Es realmente la actitud correcta? ¿Estamos dando de nosotros mismos, contribuyendo al desarrollo de nuestro país?

Todas estas interrogantes, nos deben servir para reflexionar y crear en nuestra consciencia un verdadero sentir patriótico.

Ante esta situación amigo lector, creemos que debemos de dar todo nuestro apoyo para el desarrollo de nuestra nación, teniendo como resultado un Perú Próspero, para bien de nosotros mismos y de nuestras familias, tal vez no sea fácil pero nuestro sacrificio de hoy por el bienestar de nuevas generaciones, será como una semilla la cual dará su fruto.

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