El arte de la virtud

PLAN PARA ALCANZAR LA PERFECCION MORAL

– Actualización 19.09.25

Benjamin Franklin

Después de referirme al grande y extensivo proyecto que había consebido, me parece propio hacer algunas aclaraciones acerca de su objeto.

Los primeros pensamientos que tuve aparecen en un pequeño papel, conservado por casualidad, que dice lo siguiente: «Observaciones acerca de mis lecturas de historia llevada a cabo en la Biblioteca el 19 de mayo de 1731

«Que los grandes acontecimientos del mundo, guerras, revoluciones, etc. son ocasionados y llevados a la práctica por partidos políticos».

«Que los objetivos de estos partidos consisten en sus intereses generales o en lo que toman por tal».

«Que los diferentes objetivos de estos diferentes partidos son los que ocasionan toda la confusión».

«Que mientras un partido está tratando de llevar a cabo un plan general, cada hombre tiene como objetivo su interés particular y privado».

«Que tan pronto como un partido ha conquistado sus objetivos generales, cada uno de sus miembros intenta conseguir sus intereses particulares, y como los suyos se oponen a los de los demás, se producen divisiones en el partido y sobreviene mayor confusión».

«Que pocos actúan en los asuntos públicos teniendo como único objetivo el bien de su país, sea lo que fuere lo que ellos pueden pretender, y que aun que sus actos produzcan un bien real a su país, han considerado sin embargo primariamente que su propio bien y el de su país marchaban unidos y no obraron impulsados por un principio de benevolencia».

«Que son menos los que actúan en los asuntos públicos teniendo como único objetivo el bien de la humanidad».

Me parace que el momento presente es muy propicio para que surja el Partido Unico Pro-Virtud, reuniendo a los hombres virtuosos y buenos de todas las naciones en un cuerpo regular, gobernado por reglas apropiadas, buenas y sabias, a las que los hombres sabios obedecerían quizás más unánimamente, que lo que lo hace la gente común, respecto a las leyes.

«Y pienso que cualquiera que lo intente en el presente momento, si lo hace correctamente, y está bien dotado para ello, no puede dejar de agradar a Dios y de tener gran éxito». B.F.

En esta obra, mi intención era enfatizar que las malas acciones no son perjudiciales por estar prohibidas, sino que están prohibidas precisamente porque son perjudiciales, teniendo en cuenta solamente la naturaleza del hombre, y que, por consiguiente todo el que quisiera ser enteramente feliz en este mundo, debia esforzarse por ser virtuoso. Yo me hubiera preocupado por convencer a los jóvenes de que no hay cualidad tan apropiadas como la probidad y la integridad para hacer la fortuna de un hombre pobre.

Mientras meditaba sobre este proyecto, con la intención de llevarlo a la práctica cuando las circunstancias me dieran el descanso necesario, anotaba de vez en cuando en trozos de papel los pensamientos que se me ocurrían. Uno de ellos, que contiene lo sustancial de un futuro credo, está libre de todo aquello que los fieles de cualquier religión pudieran rechazar, ya que lo considero la esencia de todas las religiones conocidas. Dicho credo está expresado en los siguientes términos:

«Que existe un Dios que hizo todas las cosas»

«Que gobierna el mundo mediate su providencia»

«Que debe ser venerado con la adoración, la plegaria y las acciones de gracia»

«Pero que el servicio mejor considerado por Dios es hacer bien a los hombres»

«Que el alma es inmortal»

«Y que Dios ciertamente recompensará la virtud y castigará el vicio, ya sea en este mundo o en el otro«

Mi lista de virtudes estaba integrada, al principio, solo por doce. Sin embargo, un amigo cuáquero me señaló, con gran gentileza, que a menudo me consideraban orgulloso. Mi orgullo se manifestaba con frecuencia en las conversaciones; no me bastaba con tener razón, sino que me volvía altivo y algo insolente. Mi amigo me convenció de esto mencionándome algunos ejemplos, así que decidí esforzarme por corregir este defecto como los demás. Por ello, agregué la humildad a mi lista, dándole a la palabra un significado amplio.

No puedo vanagloriarme de haber tenido mucho éxito en la adquisición real de esta virtud, pero al menos logré conquistar su apariencia. De manera sistemática, evité toda contradicción abierta a los sentimientos de los demás. También me prohibí, de acuerdo con mis reglas, el uso de cualquier palabra o expresión que denotara una opinión inamovible, como «ciertamente», «indudablemente», etc. En su lugar, adopté frases como «supongo», «imagino» o «considero que tal cosa es así», o «así me parece en este momento».

En realidad, quizá ninguna de nuestras pasiones es tan difícil de someter como el orgullo. Disfrázalo, combátelo, derríbalo, amordázalo, ensáñate con él tanto como gustes: siempre conseguirá vivir y resurgirá en todo momento. Lo verás quizá frecuentemente en esta narración, porque aun si pudiese decir que me he sobrepuesto completamente, estaría probablemente orgulloso de mi humildad.

Pero, en general, aunque no conquisté la perfección y, a pesar de desearla tanto, gracias al esfuerzo fui un hombre mejor y más feliz de lo que hubiera sido sin este intento. Me sucedió lo mismo que a quienes aspiran a escribir perfectamente imitando copias grabadas: si bien no se alcanza la excelencia deseada, la habilidad de sus manos se perfecciona en el proceso.

Me propuse escribir un pequeño comentario para cada una de las virtudes, en el cual destacaría las ventajas de poseerla y los perjuicios del vicio opuesto. Mi libro se llamaría ‘El arte de la virtud’ porque daría a conocer los medios y procedimientos para alcanzarla, lo cual se distinguiría de la mera exhortación a ser bueno. Esta última no instruye ni indica los medios, sino que es como el hombre de la caridad verbal al que se refiere el apóstol, que exhortaba al hambriento y al desnudo a comer y vestirse, sin decirles dónde ni cómo conseguir el alimento y la ropa (Santiago 2:15-16).

El plan de Benjamin Franklin para la perfección moral consiste en centrarse en una de trece virtudes cada semana durante un ciclo de 13 semanas, repasando el ciclo varias veces al año para mejorar progresivamente. Cada día, Franklin monitoreaba su progreso en la virtud elegida y usaba una tableta con columnas para llevar un registro de sus éxitos y fracasos. El objetivo era un esfuerzo continuo de mejora personal.

Lista de 13 virtudes que eran fundamentales para un carácter moral: 

  1. Templanza: No comer hasta la saciedad ni beber hasta la exaltación. Puse la templanza primero, por que ella me procuraría la frescura y la claridad mental que son tan necesarias cuando se debe mantener una vigilancia constante y estar en guardia contra la obstinada atracción de los viejos hábitos y la fuerza de las tentaciones constantes. Una vez adquirida la templanza, el Silencio sería más fácil.
  2. Silencio: Hablar solo lo que sea beneficioso para uno mismo o para los demás, y evitar conversaciones triviales. Y considerando que en las conversaciones era más fácil aprender si uno se callaba en lugar de hablar, por lo cual deseaba acabar con el hábito de parlotear.
  3. Orden: Que cada cosa tenga su lugar y que cada parte de tu negocio tenga su tiempo. Con el Orden esperaba ganar mas tiempo para llevar a cabo mi proyecto y progresar en los estudios.
  4. Resolución: Decidir lo que se debe hacer y cumplirlo sin falta. Cuando se hubiera convertido en una costumbre, me ayudaría a mantenerme firme en mis esfuerzos para conquistar las virtudes siguientes.
  5. Frugalidad: No gastar en algo que no sea bueno para ti o para los demás; no desperdiciar nada. La Frugalidad y el Trabajo me librarían de las deudas que me quedaban, y al procurarme dinero e independencia harían que me fuese más fácil la práctica de la Sinceridad, de la Justicia. etc.
  6. Trabajo: No perder el tiempo, estar siempre ocupado en algo útil y eliminar las acciones innecesarias.
  7. Sinceridad: No recurrir al engaño, pensar con inocencia y justicia, y hablar en consecuencia.
  8. Justicia: No hacer daño a nadie, ni omitir los beneficios que te corresponden.
  9. Moderación: Evitar los extremos y no resentirse por las heridas.
  10. Limpieza: No tolerar ninguna impureza en el cuerpo, la ropa o la habitación.
  11. Tranquilidad: No perturbarse por nimiedades o accidentes inevitables.
  12. Castidad
  13. Humildad: Imitar a Jesús y a Sócrates.

Cómo aplicar el plan: Comprendiendo entonces que, de acuerdo con el consejo que da Pitágoras en sus Versos de Oro, sería necesario llevar a cabo un examen diario, un método para realizar dicho examen.

  1. Selecciona una virtud por semana: Franklin se enfocaba en una virtud por semana. 
  2. Lleva un registro diario: Durante esa semana, se esmeraba en seguir la virtud elegida, registrando sus éxitos y fracasos. Si en la primera semana podia mantener la primera línea marcada con una T, libre de marcas, podría suponer que el hábito de esa virtud se había fortalecido mucho, que su opuesto estaba debilitado y que podía aventurarme a extender mi atención a la virtud siguiente y tratar de que durante la otra semana ambas líneas se mantuvieran limpias. Obrando de esta manera hasta el fin, podría acabar con todas en trece semanas y llevar a cabo la experiencia total cuatro veces en un año.
  3. Usa una tabla: Creó un método en su cuaderno o tableta con columnas para cada virtud. Esperaba que, como aquel que tiene que limpiar un jardín y que no intenta sacar todas las hierbas dañinas al mismo tiempo, sino que limpia primero uno de los macizos y una vez que ha acabado con ése pasa a otro, yo tendría el alentador placer de poder observar en las páginas de mi cuaderno, a través de las limpiezas de puntos que fuese llevando a cabo en cada una de las columnas, los progresos que iba haciendo en las virtudes, y que al final, al cabo de un determinado número de experiencias totales, podría alegrarme al ver que mi cuaderno estaba limpio después de trece semanas de exámenes diarios.
  4. Repite el ciclo: Una vez que había pasado por las 13 virtudes, comenzaba de nuevo, repitiendo el ciclo varias veces al año.
TEMPLANZA
NO COMER HASTA EL HARTAZGO, NO BEBER HASTA LA EXALTACION

DoLuMaMiJuViSa
Tem
Silxxxx
Ordx x xxxxxx
Resxx
Fruxx
Trax
Sin
Jus
Modx
Lim
Tran
Cast
Hum

POR LA MAÑANA

POR LA MAÑANA5Levantarme, lavarme y rezar. !Oh Poderosa Bondad!
¿Qué cosa buena haré hoy?6Proyectar los trabajos del dia y tomar las resoluciones correspondientes.
7Continuar con el estudio que esté llevando a cabo y desayunar.
8
9
10
11
Trabajar
MEDIO DIA
12
1
Leer, o examinar mis cuentas y almorzar.
2
3
4
5
Trabajar
POR LA TARDE
¿Qué cosa buena he hecho hoy?6
7
8
9
Colocar las cosas en su sitio, Cenar, Música, Distracción o Conversación. Exámen del día.
NOCHE10
11
12
1
2
3
4
Dormir

El resultado del plan

Sería bueno que mis descendientes supieran de este pequeño método que, con la bendición de Dios, me ha permitido vivir una vida constantemente feliz hasta los 79 años. Los obstáculos que aún puedan venir están en manos de la Providencia, pero si llegan, la felicidad que he vivido me ayudará a aceptarlos con resignación.

Mi buena salud y mi buena constitución se las atribuyo a la Templanza. Al Trabajo y la Frugalidad, les agradezco la rapidez con la que pude ganar mi posición y mi fortuna, y el conocimiento que me hizo un ciudadano útil y me dio cierta reputación. La Sinceridad y la Justicia me ganaron la confianza de mi país y los empleos que me confió. A la influencia de todas estas virtudes, incluso en mi imperfección, se deben la constancia de mi carácter y la alegría en la conversación que hacen que mi compañía aún sea buscada, incluso por mis amigos más jóvenes.

Es preciso señalar que, aunque mi plan no carecía de religión, no contenía principios característicos de una secta determinada. Los había evitado a propósito, porque estaba completamente convencido de la utilidad y excelencia de mi método, y de que podía ser provechoso para creyentes de cualquier dogma. Como pensaba publicarlo en algún momento, no quería que tuviera nada que pudiera predisponer a cualquier persona o secta en su contra.

Mi cuaderno tenía como epígrafe:

Aquí me sostendré. Si hay un poder sobre nosotros (y toda la naturaleza grita alto con sus obras que lo hay) debe deleitarse con la virtud; y aquel hacer que se deleite, debe ser feliz.

-Versos del Caton de Addison.

«Largura de dias está en tu mano derecha; en su izquierda riquezas y honra. Sus caminos son caminos deleitosos y todas sus veredas, paz»

– Proverbios de Salomón 3, 16-17

Y como pensaba que Dios es la fuente de la sabiduría, consideré justo y necesario solicitar su ayuda para obtenerla, y con este objeto compuse la siguiente plegaria, para usarla diariamente:

¡Oh poderosa bondad! ¡Oh generoso Padre! ¡Misericordioso Guía! Aumenta en mí esta sabiduría que pone en evidencia lo que más verdaderamente me interesa. Fortalece mis resoluciones para ejecutar los dictados de esta sabiduría. Acepta los generosos favores que hago a tus otros hijos, como la única posibilidad a mi alcance para devolverte los continuos favores que me otorgas.

¡Padre de la luz y de la vida, Tú Bien Supremo! ¡Oh enséñame lo que es el bien; enséñame tu ser mismo! Sálvame de la locura de la vanidad y del vicio, de todos los bajos anhelos, y llena mi alma de sabiduría, de paz consciente y de virtud pura, sagrada, sustancial e imperecedera bienaventuranza.

-Poemas de Thomson.

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